jueves, 19 de noviembre de 2009

Rastro de una flor seca

No me quedó más remedio,

nunca fui alguien paciente.

Avanza el tiempo intermedio

andando a regañadientes.


Y cuando acabe la espera,

será que todo ha acabado.

Constante en mi primavera,

no veré ya más verano.


Yo, sombra entre futuras flores,

aguardaré mi momento.

Y veré morir colores,

a manos del frío invierno.


Los aromas se esfumarán,

desaparecerán de aquí,

solo una brisa dejaran,

para olvidar que los perdí.


Los olores no tienen sombra,

silueta, color o forma.

Son incapaces de revelar

nada que yo te pueda mostrar.


Así que enséñame a descubrir

frases que encierra el porvenir,

inexistencias invisibles

fruto de sueños imposibles.


Solo así llegaré a entender

que la impaciencia fue en vano,

que el tiempo ayudará a entrever

secretos en tus abrazos.

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