miércoles, 27 de enero de 2010

Desvarios rutinarios


" ¿Te acuerdas de aquel punto de libro de flores secas?

Acaba de caerse al suelo. No, no lo he visto de cerca, pero sé que es el punto de libro. En realidad, no importa si lo es o no. El caso es que me pregunto si te acuerdas. Y eso me trae a la cabeza el día en que fuimos al parque. Preguntaste cómo podía algo tan frágil como una flor mantener altos sus pétalos tras semejante lluvia. ¿Te acuerdas? A pesar de todo, sé que te gusta que llueva...

¡Cómo aquella excursión nocturna en que pisamos todos los sucios charcos de las aceras! Me caí, pero me dio igual. Ya estabas tú para levantarme. ¡Y aquel beso a escondidas entre dos cortinas!, ¿lo recuerdas? O la noche de invierno en que nos tiramos al mar. Cuando saliste te castañeteaban los dientes y no se te entendía al hablar... Me hiciste sonreír. Y por eso me pregunto... ¿Recuerdas todo eso?

Yo, sí. Mucho.

Sé que no me vas a contestar. Lo sé porque me acuerdo de como eras y de todo lo demás. Aunque por un momento haya olvidado...

Había olvidado que ya no estás."


sábado, 23 de enero de 2010

Ensoñación de media tarde

Paso las horas dilatando minutos,
estrechando segundos
entre susurros,
mordiendo uñas y labios,
sangrando aire
de cada exhalación,
de cada latido
de cada canción.
Ritmo,
instigador.

Retuerce mis entrañas ahora
que están al descubierto.
Cuéntame estrellas,
léeme sueños,
suéñame a gritos.
Ámame noches,
ódiame dias.
Te recordaré durante años,
en vidas que durarán suspiros.
A ratos.