martes, 13 de abril de 2010

No hay tregua

Me despierto a medianoche si te sueño.
Húmeda
de lágrimas, de sudor y de deseo.
Y hasta la siguiente luna no duermo.

Se me cierra el estómago si te pienso.
Se anuda
a un vacío profundo como un poseso.
Por tu culpa, ya ni comer puedo.

Me falta el aire, me ahogo, si por azar te veo.
Desnuda
ante tus ojos me encuentro
y se me antoja cuestión de vida o muerte un simple [beso.

Ya lo ves, hace tiempo que ni vivo ni muero.
Pero escucha:
ni te quiero ni te quiero,
aunque ante tí me traicione el cuerpo.

Solo hay una forma de resolver este entuerto.
Más claro, el agua.
Me lo debes por tenerme, sin mi consentimiento,
sin amarte siquiera, en este infierno.

Propongo que busquemos entre las sábanas el remedio.
Descuida.
Lo que no arreglan ni las palabras ni el tiempo,
te digo yo que lo arreglará el sexo.

Y más te vale jugar limpio,
por que como me digas 'te quiero'
lo mismo en un arrebato me vengo
y a sangre fría te lo devuelvo.

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